A la orilla de un crecido Río Genil, donde el viento sopla con aroma de batalla y los puntos pesan como lingotes de oro, el CD Alhaurino volvió a reconocerse en el espejo de su propia Historia. Allí, en el siempre combativo feudo del CD Huétor Tájar, el Decano del fútbol malagueño se alzó con autoridad para firmar un 0-2 que sabe a reivindicación, a paso firme, a regreso al lugar que le corresponde.
Porque no era un partido más. Era un duelo directo, un cruce de caminos en el que solo uno podía salir reforzado. Y el Decano, fundado en 1908 y forjado en mil tempestades, eligió rugir.
Desde el pitido inicial en el Miguel Moranto, los de Francis García mostraron una madurez competitiva que habla de equipo hecho, de plantilla consciente del momento. El técnico leyó el choque con inteligencia: permitió la posesión inicial a los locales, midió los tiempos, templó la ansiedad y, poco a poco, fue inclinando el campo hacia la portería panziverde. Sin estridencias. Sin prisa. Pero sin pausa.
A los diez minutos llegó el primer aviso serio. Sergio Oliva, siempre eléctrico, siempre indomable, inició una acción que terminó en las botas del debutante Bernard, recién llegado del Atlético Marbella. El joven atacante estuvo a punto de estrenarse como azulillo en su primer disparo, dejando claro que el Decano no viaja para especular, sino para conquistar.
El partido se fue cocinando a fuego lento hasta el minuto 37. Bernard devolvió la pared a Sergio Oliva en banda izquierda, el disparo fue seco, violento, y tras un rechace, Tomé tuvo el 0-1 en sus botas, pero el balón se marchó alto rozando el larguero. El gol se resistía… pero el Decano ya había tomado el mando del relato.
Y entonces, cuando el primer acto agonizaba, llegó la justicia. Óscar robó con fe, Tomé dibujó un tacón de fantasía y el “Mago de Yunquera”, Sergio Oliva, cruzó un zapatazo imposible que silenció el Miguel Moranto. Era el 0-1. Era el premio al oficio. Era el Decano recordando quién es.
Con la ventaja psicológica, los azulillos regresaron del túnel con las ideas aún más claras. El segundo acto fue un monólogo de carácter. En el 55, Sergio Oliva rozó el segundo tras una jugada coral con Bernard, pero el balón se estrelló en la cepa del palo. Cinco minutos después, se intercambiaron los papeles y el propio Bernard estuvo a punto de ampliar la renta. El asedio era constante, la superioridad palpable.
El único sobresalto llegó en una acción aislada: el colegiado señaló penalti para los locales en medio de la protesta azulilla. Pero el fútbol, a veces, también equilibra la balanza. El lanzamiento desde los once metros se marchó por encima de la portería defendida por Padilla, que volvía a la titularidad con aplomo y seguridad. Fue el último hálito de esperanza del Huétor Tájar.
A partir de ahí, el Alhaurino fue un vendaval. Jarauta y Sergio Oliva se asociaron una y otra vez, rozando el gol en varias acciones que levantaron a la parroquia visitante. Un balón sacado sobre la línea evitó el segundo cuando ya se cantaba en la grada. Pero tanto fue el cántaro a la fuente…
El golpe definitivo llegó tras una recuperación de Desting en el centro del campo. Apertura a Bernard, desborde por derecha y pase de la muerte al corazón del área. Allí, donde habitan los depredadores del gol, apareció Jarauta para empujar el 0-2 y poner la firma a una victoria de equipo grande.
Cinco minutos de añadido no cambiaron el guion. El CD Alhaurino supo cerrar el partido con oficio, temple y jerarquía. Tres puntos de oro que lo sitúan con 27 en la novena posición, con un partido menos y la sensación inequívoca de estar creciendo justo cuando la temporada exige carácter.
El próximo desafío será en el Miguel Fijones ante el otro Huétor, el de la Vega de Granada. Pero eso será otra batalla. Hoy, el Decano vuelve a caminar con paso firme, recordando que su Historia no se escribe con tinta, sino con sudor, coraje y victorias como la del Miguel Moranto. Porque cuando el Decano despierta, no solo gana partidos. Recupera su destino.
CD Huétor Tájar: Lucas, Pablo Vílchez, Javi Pérez, Dani Carrillo, Joaquín Amador (Montes 75'), Mayas, Pablo Merino, Utrilla, Jorge (Borrego 20'), Manu Hita (Eric 63') y Velázquez.
CD Alhaurino: Padilla, Yago, Óscar, Zalea (Jarauta 66'), Tomé (Desting 66'), Ismael Villena, Hatim, Oliva, Bernard (Raúl Sánchez 81'), Adri Ferrete y Dickson.
Goles: 0-1, Oliva (41'); 0-2, Jarauta (79').
Árbitro: Naranjo Marín, Cristian (Sevilla), amonestó por los locales a Julio Catalá, Dani Carrillo, Joaquín Amador, Borrego, Marco y por los visitantes a Yago, Adri Ferrete, Ismael Villena.