Porque cuando la lógica se rompe y la evidencia se ignora, el fútbol entra en un terreno peligroso. El del terrorismo arbitral, entendido en su acepción más pura: la dominación por el miedo, por la autoridad incuestionable de quien tiene el silbato aunque la realidad grite lo contrario.
El encuentro arrancó con el Decano mostrando desde el primer instante que quería mandar sobre el verde. Apenas habían transcurrido unos minutos cuando Andy filtró un gran balón para Jarauta, cuyo remate obligó al guardameta visitante a intervenir enviando el balón a córner por muy poco. En el saque de esquina posterior, Hatín también rozó el gol con un disparo que salió fuera por escasos centímetros.
Pero el fútbol, a veces caprichoso, quiso golpear al Alhaurino con crudeza. En la primera aproximación de los toxirianos, un error defensivo permitió a los visitantes adelantarse en el marcador en el minuto 3, cayendo el tanto como un jarro de agua fría sobre el Miguel Fijones.
Lejos de venirse abajo, el Decano reaccionó con carácter. En el minuto 10, una jugada iniciada por Sergio Oliva llegó a Andy, que encontró a Zalea con un pase medido, aunque su remate se marchó por encima del larguero. El Alhaurino ya avisaba que no estaba dispuesto a rendirse.
La insistencia azulilla encontraría premio en el minuto 20. Una brillante acción por banda derecha de Sergio Oliva terminó con un centro al corazón del área que Jarauta, con instinto de delantero, envió al fondo de la red para poner el 1-1 y devolver la justicia momentánea al marcador.
El Alhaurino siguió creciendo. En el minuto 34, Zalea protagonizó una peligrosa internada que obligó a la defensa visitante a emplearse a fondo, y poco después Víctor Rueda estuvo a punto de marcar tras un balón comprometido entre defensa y portero que terminó marchándose por centímetros.
Las ocasiones continuaron acumulándose. Jarauta recuperó un balón cerca del banquillo azulillo, conectó con Zalea y este habilitó a Sergio Oliva, cuyo potente disparo se marchó por encima de la portería visitante tras un tremendo zapatazo. El Decano estaba jugando bien, dominando el partido y transmitiendo la sensación de que la remontada era cuestión de tiempo.
La segunda mitad arrancó con el Alhaurino decidido a echar toda la carne en el asador. En el minuto 50 llegó una triple ocasión que hizo levantarse al estadio: primero una espectacular chilena de Largo que obligó al portero a intervenir, después un saque de esquina donde Hatín rozó el gol, y finalmente otro córner botado cayó en última instancia a Tomé pero su lanzamiento terminó marchándose por encima del larguero.
El dominio azulillo continuó y en el minuto 79 el Alhaurino volvió a acariciar el tanto. Andy recuperó un balón, Sergio Oliva filtró un pase preciso para Jarauta y el meta visitante tuvo que enviar el balón a córner por muy poco. En el saque de esquina posterior, Hatín remató de espuelas en una acción brillante que volvió a obligar al portero a lucirse.
El gol parecía inevitable. Y entonces llegó el minuto 88. El instante que cambió todo. En un saque de esquina, el balón viajó al primer palo donde Zalea, pese a ser agarrado por un defensor, logró elevarse y conectar un remate limpio que terminó en el fondo de la portería. Gol. Gol claro. Gol que todo el estadio vio.
Todo el estadio… menos el árbitro. El colegiado melillense Usama Sebti Mohtar decidió anular el tanto señalando una falta inexistente que nadie comprendió. Ni los jugadores, ni el banquillo, ni las gradas, ni siquiera las imágenes del encuentro, que no dejan lugar a dudas.
El silencio de incredulidad dio paso a la indignación. Porque cuando miles de ojos ven lo mismo y solo uno decide lo contrario, la pregunta se vuelve inevitable. El CD Alhaurino no solo perdió la victoria. Perdió dos puntos que ya tenía en la mano, dos puntos que habrían supuesto un respiro en la lucha por la permanencia.
El club, fiel a su historia y a su dignidad, emitió incluso un comunicado mostrando su repulsa ante la actuación arbitral. Y no es para menos. En las últimas jornadas el Decano viene sufriendo una cadena de decisiones polémicas: penaltis discutibles, interpretaciones incomprensibles… pero lo ocurrido este domingo ha sido la gota que ha colmado el vaso.
Porque uno puede equivocarse en un penalti, como ocurrió en el partido ante el Huétor Vega. El error humano forma parte del fútbol. Pero anular un gol totalmente legal que decide un partido es algo que destruye el trabajo de toda una semana, de toda una plantilla y de todo un club que se está jugando la vida.
Aun así, el Alhaurino siguió creyendo hasta el final y Jarauta tuvo otra gran ocasión que el guardameta visitante logró detener con una gran intervención. El pitido final dejó al Decano con 29 puntos, metido de lleno en la zona peligrosa tras la disputa de los partidos aplazados. Una situación que exige seguir luchando cada jornada como si fuera una final.
Porque si algo ha demostrado el CD Alhaurino, club fundado en 1908 y Historia Viva del fútbol malagueño, es que su espíritu no se rinde ante la adversidad. El próximo domingo el Decano visitará al FC Motril, uno de los gallitos de la categoría. Un desafío enorme, pero también una oportunidad para demostrar que este equipo tiene alma, carácter y la determinación de quien sabe que está defendiendo algo más que tres puntos.
El Alhaurino solo pide una cosa al fútbol: justicia. Que no nos regalen nada. Pero que tampoco nos arrebaten lo que el equipo ya había conquistado con sudor, esfuerzo y corazón. Porque cuando un gol entra limpio en la portería y todo un estadio lo celebra, la historia no debería poder borrarse con un silbato.
CD Alhaurino: Galisteo, Andy, Óscar (Tomé 46'), Zalea, Adrián Jarauta, Víctor Rueda (Desting 72'), Ismael Villena, Hatim, Oliva, Largo y Adri Ferrete (Álvaro García 36').
UDC Torredonjimeno: Alberto, Urbina (Carlos Aguilar 73'), Martínez, Andy, Juanfran, Javi Blanco, Ordóñez (Juanjo 89'), Lucho (Diego Tudela 73'), Peña Serrano, Sergio Muñoz y Álex Moreno (Hurtado 61').
Goles: 0-1, Lucho (3') y 1-1, Adrián Jarauta (21').
Árbitro: Sebti Mohtar, Usama (Melilla), amonestó por los locales a Álvaro García, Tomé, Óscar y por los visitantes a Martínez, Urbina.